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Paracaidismo bajo techo Vegas (Indoor Skydiving) |
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Detalles de Paracaidismo bajo techo Vegas (Indoor Skydiving)
- Horario: Todos los días, de 10 AM a 8 PM.
- Precio:
- $70 - primer vuelo
- $40 - segundo vuelo (aquellos vuelos comprados el mismo día que el primer vuelo)
- $200 - una libreta de cinco vuelos (solamente una persona los puede usar)
- $325- grupo para 15 minutos (el uso privado del tunel de aire por 15 minutos, con un máximo de 5 personas por grupo; incluye servicio de video)
- Formas de pago: Dinero en efectivo, cheques de viajeros, MasterCard, Visa, American Express y Discover.
- Reservaciones: No aplica.
- Ubicación: Ubicado a la salida del Strip de Vegas, al sur del hotel y casino Riviera en Convention Center Drive.
- Restricciones de edad/estatura/peso: Los menores de 18 años tiener que estar acompañados de un padre y pesar por lo menos 40 libras y no más de 230 libras. Los participantes deben estar en buenas condiciones físicas y libres de problemas médicos, drogas o alcohol. Se requiere el uso de calcetines y zapatos con suela blanda. No se permiten sandalias ni zapatos con punta abierta en el túnel de viento por razones de seguridad.
Crítica de Paracaidismo bajo techo Vegas (Indoor Skydiving)
Los futuros paracaidistas le dan un nuevo giro al vuelo bajo techo
A pesar del ruido ensordecedor que se escucha a través de las paredes en el paracaidismo bajo techo Vegas (indoor skydiving), en Vegas, una pareja entró hace poco y le preguntó al cajero dónde debían registrarse para la clase de las 2 PM.
En menos de 20 minutos, la pareja ya sabía cual es la posición de caída más eficaz y estaban vestidos con trajes de vuelo grandísimos, uniéndose a otros tres alumnos en un túnel acolchado de 12 pies de ancho y 22 pies de altura.
Sin duda, no todos desean saltar desde un avión miles de pies por encima de la tierra. Para los curiosos, pero no totalmente osados, el paracaidismo bajo techo es una buena opción.
Sin las inclemencias del tiempo. Sin preocuparse de que el paracaídas no funcione. Sin vistas diminutas del suelo lejano.
"Lo bueno de esta actividad es que lo puede hacer un niño de 5 años al igual que una abuela", dijo Diana Adams, administradora del lugar. "Solamente tienes que venir listo para divertirte".
Esta atracción, ubicada en el número 200 de Convention Centre Drive, atrae a 30,000 curiosos (residentes y turistas) cada año. Entre ellos se incluyen paracaidistas experimentados que usan el túnel de viento para practicar.
"La sensación es la misma que cuando se hace paracaidismo desde un avión", dice Adams. "Sientes cuando el viento te golpea la cara".
La hélice de un DC-3, en la base del túnel, genera vientos de hasta 120 millas por hora. Cualquiera que cumpla con los requisitos de peso (entre 40 y 230 libras) puede participar. Se atiende a los clientes conforme van llegando. Además, hay un programa de "volador frecuente" que ofrece descuentos a los usuarios regulares.
"Hay clientes que se hacen adictos," dice Adams.
Además de una demostración en video y una breve sesión informativa con el instructor, quien está en el túnel listo para ayudar, hay una pequeña preparación antes de saltar.
"Mucha gente piensa que es un paseo", dice Adams. "Nosotros les decimos que no es así. Van a estar volando. Van a experimentar una caída". Hay letreros en todo el edificio que listan los riesgos del paracaidismo bajo techo.
Jan Jenkins y John Butler, de Vegas, leyeron con indiferencia el documento para liberar de cualquier responsabilidad a la compañía (que los voladores deben firmar). Pero cuando llegaron a la parte que incluía las palabras "caída en picada descontrolada", Jenkins le preguntó a Butler, "¿me atraparás si me caigo?". "No", le contestó éste, "pero me quedaré con tu casa".
Luego de ver el video, entre broma y broma, la pareja y los otros miembros del grupo acordaron que es preferible saltar de un avión a hacer paracaidismo bajo techo.
"No acabas con los huesos rotos", dijo Butler. "Simplemente terminas muerto".
A continuación, Butler, Jenkins y el resto del grupo entraron a la siguiente sala, en donde Scott Wilkins, un instructor de 17 años de edad, ha puesto en orden los trajes de vuelo.
Después de vestirse con su traje azul, Hilary Brougher, de Nueva York, le dijo a Ethan Mass, su marido desde hace dos días, que se sentía una Power Ranger, haciendo referencia a los personajes de la serie televisiva. En seguida, Brougher se puso las gafas protectoras sobre la cabeza.
Este era el primer vuelo de Mass y Brougher. Vinieron a Vegas Indoor Skydiving por recomendación de un amigo que después de su primer vuelo en el túnel de viento se convirtió en un fanático de esta actividad.
"Me parece que es algo que uno desea hacer de nuevo hasta perfeccionarlo", comentó Mass. "Y no tienes que esperar a que el avión despegue".
Luego de algunos consejos del instructor, los miembros del grupo demostraron por turnos, en un banco de madera ubicado en el centro de la habitación, la posición de caída que acababan de aprender.
Una vez aprobado el curso, con sus gafas, protectores para codos, tapones para oídos y cascos, el grupo siguió a Wilkins por un pasillo hacia al túnel.
El túnel decagonal azul parece pertenecer a una escena de la película de Stanley Kubrick, "2001: Odisea en el Espacio". Al mirar al túnel a través de las ventanas de la plataforma de observación, casi podrás escuchar el vals de Johann Strauss, "El Danubio Azul", mientras los aventureros con gafas aprenden a volar.
"Lo más importante es relajarse", les dijo Wilkins antes de que se colocaran los trajes.
El segundo consejo más importante: encogerse y rodar. "Se van a caer," les dijo. "Es muy importante encogerse y rodar".
Durante el choque, esta maniobra probablemente evitará que haya huesos rotos, explicó el instructor. El método consiste en formar una bola con el cuerpo cuando estás cayendo. Wilkins le aconsejó al grupo que practicara antes de comenzar a volar de verdad.
Sin dudarlo mucho, los miembros del grupo se tiraron contra las paredes acolchadas y los cojines que rodean la base exterior del túnel. Saltaron en la red de alambre que los separaba de la hélice ubicada directamente debajo.
Una vez que Wilkins entró al túnel, el operador del control de viento puso en marcha la hélice y un viento huracanado empujó al instructor hacia arriba. En seguida, el joven aventurero cayó hacia abajo, rebotó en la red y dio varias volteretas en el aire antes de demostrar el vuelo, modesto en comparación a los que toman los practicantes más avanzados, que harían los estudiantes.
Por turnos, Wilkins llevó a cada participante hacia la red, los colocó boca abajo, y luego dejó que el viento los levantara 7 pies en el aire. El instructor permaneció con los estudiantes, ayudándolos a mantenerse en el centro del túnel, una hazaña similar al ballet, pero con cascos y protectores de barbilla.
Durante los 15 minutos siguientes, los integrantes del grupo tomaron turnos para lanzarse contra el viento desde los cojines laterales del túnel, flotando gracias a su fuerza.
Mass dijo que le hubiera gustado volar hasta arriba, pero las ráfagas de viento para principiantes no lo levantaron tanto. Una persona que pesa 130 libras requiere de un viento con velocidades entre el 75 y el 80 por ciento de la velocidad máxima, aproximadamente 90 MPH, explicó Adams.
"Una vez que los participantes aprenden a volar en el túnel lo ponemos al máximo", agregó la encargada.
Pero el dominio completo de esta actividad no es posible durante la primera sesión. "Se necesita mucho control corporal", dijo Adams.
"Cada pequeña cosa asimétrica afectará tu vuelo", dijo. "Es como andar en bicicleta. Es un balance que eventualmente aparece".
¿Ha volado alguien hasta arriba en su primera visita al túnel? "No a propósito", respondió Wilkins.
Debido a los riesgos y al estado atlético que se requiere, algunas personas tomaron la clase de entrenamiento pero después decidieron no volar.
"Se debe estar en bastante buena forma," dijo Adams. "Te va a doler todo al día siguiente. Usarás músculos que normalmente no usas".
Las hazañas tan publicitadas de paracaidismo, protagonizadas por el Presidente George Bush (padre) en los últimos años, han atraído a un nuevo público tanto al paracaidismo desde un avión como bajo techo.
"Desde que George Bush saltó, han venido más personas mayores [al local]", comentó Adams.
Adams ha saltado 230 veces desde un avión, y dijo que la única diferencia entre la caída libre y volar en el túnel de viento es que éste tiene "velocidad de elevación", que significa que levanta a los voladores del piso. La caída libre, naturalmente, tiene "velocidad de caída", que significa que los paracaidistas caen hacia el piso.
Además, una caída libre promedio desde un avión dura entre 45 y 50 segundos, mientras que los voladores pasan tres minutos en el aire dentro del túnel de viento.
"La gente se imagina que las personas que practican la caída libre son maniáticas y locas, pero es un deporte relajante y sereno", dijo. "Lo hacen para relajarse".
Este túnel es uno de los pocos que hay en el país. Hay un centro parecido en Pigeon Forge, Tennessee. El Ejército usa un túnel de viento en Fort Bragg, Carolina del Norte, para entrenar a sus paracaidistas. También existen túneles de viento verticales en parques de diversión en todo el país.
Rod Driver vino a Vegas desde Inglaterra con la idea de aprender a "surfear en el aire" aquí.
Surfear en el aire implica volar con una tabla atada a los pies y requiere más control del cuerpo que la caída libre, dice Driver. "No hay ninguna manera segura de aprender saltando desde un avión", dijo.
Los surfistas que tratan de aprender en el cielo se arriesgan al "efecto helicóptero," que hace que la tabla de vueltas como una hélice, dice Adams. Muchos terminan teniendo que abandonar su tabla en el aire.
Mientras Driver se preparaba para un vuelo de práctica con su tabla, Jenkins y Butler se sacaron los trajes de vuelo y gafas protectoras, dirigiéndose a la salida.
"Es súper divertido", dijo Jenkins. "Seguro regresamos. Probablemente la semana que viene".

