Bares
Champagnes Cafe |
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Detalles de Champagnes Cafe
- Horario : Abierto todos los dias, las 24 horas.
- Precio promedio de bebidas: $2 - $5. Champagne's ofrece una variedad de especiales todos los días durante la hora feliz: cerveza Budweiser de 16 onzas, vino de la casa, bebidas de la casa y Schnapps nacional. La noche de damas los domingos y martes incluye bebidas de la hora feliz por $1. Las primeras bebidas son al 2 por 1 cuando se presenta una identificación del casino, del centro de convenciones, del Boulevard mall o del hospital Sunrise.
- Información acerca del pago : Dinero en efectivo; hay un cajero automático en el lugar.
- Estacionamiento : Gratis en el estacionamiento.
- Cupo máximo: Por anunciarse.
- Eventos especiales: Viernes y sábado: '"Bobby Shawn" canta Karaoke desde las 10 PM a las 2 AM.
Crítica de Champagnes Cafe
En una oscura esquina, al final de la barra del Champagnes Cafe hay un pequeño monumento. Es para John L. "Marty" Martínez. Martínez administró Champagnes durante siete años. Se mudó desde San Diego en 1993 para contribuir en la transición del lugar desde The Old Inner Circle. Según el personal que hoy en día trabaja en el lugar, Marty trabajaba siete noches a la semana para lograr que este bar independiente, que se encuentra frente al centro comercial Boulevard Mall, se convirtiera en uno de los lugares más agradables de la zona. Marty murió el 1 de mayo de 2000.
Como un homenaje a él, Champagnes Cafe le ha dedicado un lugar permanente. Hay una botella de licor, una copa llena con alguna bebida, una taza de café a medio llenar y un cigarrillo sin encender. Hay una camisa sobre una banca y un tablero de anuncios colgado cuidadosamente en la pared. Si le crees a las fotos colgadas en el tablero, Marty era un seductor: en cada foto tiene a una muchacha atractiva en sus brazos.
Creo que corresponde que Marty tenga su propia banca eterna. Champagnes Cafe no es el tipo de lugar que se olvida rápidamente de todo. El lugar es un retroceso a la antigua Vegas. Pero no al estilo de la antigua Vegas con sombrillas aterciopeladas a las que el Peppermill se aferra más fuerte que Dean Martin a una copa de martini. No; el Champagnes es una Vegas más clásica: un poco más sórdida, íntima y oscura. Quizás sean las fotos de algunas peleas de box y de celebridades de días pasados que están colgadas en las paredes. O la máquina de discos que toca más Bing, Frank y Louie que cualquier grabación hecha durante la década pasada. Seguramente es el empapelado de felpa que parece sacado del piso de un casino; a Liberace le hubiera encantado. El sitio entero se siente tan cómodo y acogedor como ese saco que te compraste en la tienda de ropa usada.
Por supuesto que el Champagnes no es inmune a la era moderna: hay carteles de cerveza y artículos de fútbol americano esparcidos por el bar, principalmente cosas de los Bears y los Raiders. Es un recordatorio que incluso los lugares más originales tienen que adaptarse a las multitudes del Monday Night Football para obtener ganancias.
Y Champagnes necesita gente. Incluso en sus momentos de mayor movimiento, el Cafe no es un lugar de reunión muy concurrido. No es que esté tan vacío como el alma de George Dubya. Siempre hay algún cliente habitual que mete monedas en las máquinas tragamonedas o que se sienta a descansar en los reservados. En pocas palabras: nunca tendrás problemas para encontrar un asiento.
Pero eso es lo bueno de este lugar: lo único que realmente podrás hacer en el Champagnes es darle rienda suelta a los vicios y hablar con amigos. No hay dardos, mesas de billar, juegos de video, bailarinas en jaulas ni domadores de leones. Este es un lugar para beber en serio o conversar en serio, algo que no puedes hacer cuando el sonido de una guitarra eléctrica de dos millones de decibeles golpea tu cabeza como un picador para hielo. Lo que quiero decir es: imagínate poder hablar con las personas en lugar de estar apretujado entre ellas. ¡Qué pensamiento tan anticuado!
Sí, yo sé. Algunos de los jovencitos que todavía consideran novedosos a los brillos del poliéster no lo entenderán. Puedes incluso escuchar a una muchacha, con una vestimenta de la cual se avergonzarían hasta las estrellas del cine porno, que pregunta: "¿Qué, no tienes Red Bull?"
A champagnes Cafe no le preocupa. Este es un bar, demonios, algo que todavía permanecerá en pie mucho después de que la gente se arrepienta de rayos láser y el DJ Skribble. En un rincón, Marty estará tomando otro trago de brandy, echando una bocanada de su cigarrillo y riéndose a carcajadas de todo.
-- Reporte de nuestra redacción
Más información: La cocina está abierta de 11 AM a 10 PM, lunes a sábado.

