Bares
The Bunkhouse Saloon |
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Detalles de The Bunkhouse Saloon
- Horario : Abierto las 24 horas todos los días.
- Precio promedio de bebidas: $3. Habrá Happy Hour (hora feliz) todos los días de 3 PM a 5 PM, con cerveza doméstica de barril por $1.50 y shots de Yukon Jack por $3.
- Información acerca del pago : Dinero en efectivo, tarjetas de crédito Visa y MasterCard.
- Estacionamiento : Estacionamiento gratis.
- Cupo máximo: Por anunciarse.
- Eventos especiales:
- Lunes: "Two Tone" presenta reggae y música ska con Dj Steady Up y DJ Slappy, y otros DJ's con música en vivo a las 8 PM
- Martes: Open Blues jam con lipz y la banda de Bunkhouse blues
- Miércoles: Audiciones para comediantes de 8 PM a 10 PM seguido por bandas en vivo a las 10 PM
- Jueves: Noche de la música rockabilly, de 8 PM a 12 AM.
- Viernes y sábado: Musica en vivo con bandas nacionales y a nivel regional así como DJs hasta muy avanzada la noche.
- Domingo: "Independent Frames" noche de películas independientes, 8PM.
- Haz click aquí para obtener un horario semanal de los grupos.
Crítica de The Bunkhouse Saloon
Hace poco el Bunkhouse era un bar informal de vecindario conocido como Peyton Place, con luces casi apagadas que tendían de
los techos acústicos baratos y grupos de frecuentes visitantes hablando en monosílabos y casi arrastrando los pies alrededor
de las mesas pegajosas. Sin embargo, este lugar ha pasado por varios cambios rápidos que descartan la decoración anterior
indescriptible por una decoración temática al estilo del oeste, tal vez en honor de los forajidos y pistoleros que en alguna
ocasión rondaron Fremont (y aún lo hacen algunas noches). Si el nombre no es un claro indicio, tal vez la rueda grande de
vagón en la entrada sí lo será. Adentro podrás encontrar paredes de cal y vigas de madera natural y rígidos con grandes fotos
de tono rojizo de una variedad de vaqueros, incluyendo Roy Rogers, Dale Evans y Hopalong Cassidy. Todo esto intercalado entre
bridas, estribos y varias guarniciones de caballo. Con todo y esto, es evidente que el cantinero no lleva su sombrero tipo
vaquero porque se lo pidió la gerencia. Al contrario, se nota que este hombre es de los que no se quitan su Stetson ni para
dormir.
Aún así, a pesar de su dedicación meticulosa a lo vaquero, el Bunkhouse posee una extraña sensación de conflicto. Se puede apreciar una docena de televisores sintonizados en ESPN y una fila de asientos reclinables en piel color castaño alineados ante una pantalla enorme del tamaño de una pared, resultando así en el ambiente típico de un bar de deportes. Algunas noches te parecerá muy raro ver la misma pantalla iluminada con videos musicales japoneses y un escuadrón de turistas de Europa Oriental al son del karaoke, con canciones como "No Woman, No Cry," "Let's Stay Together," "Hotel California" y un sin número de demás éxitos. Estas canciones se oyen aún mejor al ser cantadas a gritos, de manera desentonada y a coro en acento checo. Ah, el pay de fritos no se queda atrás. Aunque no lo creas el Bunkhouse también sirve comida, incluyendo el clásico pay americano de fritos. El pay consta, en esencia, de una cacerola con fritos, chili, queso, jalapeños y otras cosas que seguramente serán deliciosas luego de algunas bebidas. Además tienen un súper especial de desayuno por $2.99 para comenzar el día, el cual consiste de tocino, huevos y cerveza.
Una fiesta después de al First Friday estuvo llena a capacidad de gente hip, con Budweiser en una mano y cigarrillos marca Camel en la otra, vestidas con todo desde camisas abarrotadas de AC/DC hasta camisas escotadas de Bebe, personas cabeceando y hombros chocando al son de los Black Jetts y los Pervz. Casi todo el tiempo hay bandas tocando en el Bunkhouse (country, rock, blues, punk, etc.). La variedad parece ser tan curiosa como el mismo bar y tan al azar como la multitud. Junto con los turistas ya mencionados, locales y escandalosos, una mezcla de trabajadores de casino, jóvenes estudiantes y personas mayores. Como es de esperarse en un bar que cuenta con un poco de todo, aquí verás un poco de todo tipo de persona.
-- Crítica por Lissa Townsend Rodgers

