Rio - 3700 W. Flamingo Rd.
Las Vegas, NV, 89103
(702) 777-7777
Veintinueve mil libras de patas de cangrejo, 10,640 libras de camarón, 25,000 libras de langosta… y falta mencionar lo del próximo mes.
El Village Seafood Buffet en el Rio all-Suite Hotel & Casino compra estas cantidades de mariscos cada mes. Si le añades la buena calidad, buen ambiente y decoración moderna, es un gran lugar no solamente para los amantes de mariscos, sino de carnes. Te puedes agasajar con cangrejo, langosta, camarón, almejas, costilla, salmón, mejillones y pescado gato.
Dentro, el restaurante luce tonos de azul marino y blanco. Hay varias esculturas grandes que sirven para ubicarse. Las sillas están forradas de piel y hay bancas corridas con respaldos altos color azul, metal y morado, que les da una apariencia industrial moderna.
El restaurante es visitado tanto por turistas como residentes de la ciudad.
A cargo de la cocina está el chef ejecutivo Richard Leggett, quien ha trabajado en el Ritz-Carlton, en Atlanta; el Grand Floridian Resort, en Orlando; y Paris, en Las Vegas. En sus platillos destacan la influencia francesa, sureña y mediterránea.
En acuerdo con su lema “la comida es lo que importa”, Leggett sólo usa ingredientes frescos para cocinar platillos como étouffée, jambalaya, sushi, paella y pollo marroquí.
“Con el pollo marroquí, usamos pollo que ha sido preservado por 23 días”, dice Leggett. Este es el tipo de detalle que hacer resaltar a Village Seafood Buffet.
Los mariscos mexicanos usan sofrito hecho en casa. El jambalaya y los mariscos Newberg con langosta son cocinados todos los días.
La sección con comida mediterránea tiene una gran ensalada de pasta orechette con queso feta cremoso.
El menú cambia cada unas semanas. “Así mantenemos la comida fresca. Tenemos muchos clientes que vienen a menudo… cada vez que vienen quiero que prueben algo nuevo”.
Entre lo que más nos gustó cuando fuimos fue el gelato, del cual hay 20 variedades. Puedes escoger entre chocolate, pistache, tiramisu y Elvis, que es hecho con crema de cacahuate y plátano.
“El restaurante está bonito”, dice Leggett, “pero no quiero que la gente se enfoque en esto. Quiero que digan que, sí, el restaurante es bonito, y que la comida estaba súper rica”.
Es obvio que Leggett siente pasión por la comida. Todos los platillos y postres son hechos allí mismo. La manera de preparar los platillos y el enfoque en la frescura de los ingredientes, hacen que valga la pena espera en fila.
--Crítica por Nikki Neu
-- Traducido por Vincent Hamon